Tutoriales

Ataúd de galletas 3D

Halloween realmente nos inspira para crear nuevas recetas y tutoriales. Y con lo que nos gustan a nosotras las galletas, no podían faltar nuevas ideas crujientes y terroríficamente divertidas, como este ataúd de galletas para rellenar de gominolas y caramelos. Como podréis observar más abajo, el proceso es realmente sencillo y el resultado realmente sorprendente.

Ingredientes y materiales:

  • masa de galletas de chocolate (receta aquí)
  • rodillo con anillos niveladores
  • papel vegetal
  • cortador ataúd
  • cuchillo
  • tapete de silicona perforado
  • chocolate negro derretido
  • esteca
  • caramelos duros (opcional)

Paso a paso:

1. Estiramos la masa de galletas entre dos trozos de papel vegetal con ayuda del rodillo.

2. Retiramos el papel vegetal superior y presionamos el cortador sobre la masa.

3. Utilizando el cuchillo, cortamos las paredes del ataúd. Tan sólo tenemos que utilizar el cortador para ayudarnos a cortar los trozos que forman el ataúd.

4. Colocamos las piezas sobre el tapete y horneamos durante 12 minutos a 180ºC. Tenemos que tener 8 piezas en total (una base, una tapa y seis laterales).

5. Aplicamos chocolate a los bordes, utilizando una esteca, a modo de pegamento. Vamos uniendo pieza a pieza, comenzando por las más grandes y terminando con la pared superior.

6. Dejamos que el chocolate se seque y se endurezca.

7. Cubrimos las juntas de las piezas con un poco de chocolate derretido y dejamos secar completamente antes de rellenar el féretro con caramelos.

Unos sencillos pasos y tendremos listo un dulce ataúd para presentar gominolas, bombones y demás delicias para la noche de Halloween.

Consejos:

· Cuanto más fría esté la masa cuando la introduzcamos en el horno, mejor mantendrán la forma cada una de las piezas.

· Recordad mantener el horno a 180ºC cuando metáis la masa de las galletas.

Recetas

Cookies especiadas de plátano

Teníamos ya ganas de volver a preparar cookies. En cuanto hemos pensado en encender el horno después del verano, lo primero que se nos ha venido a la mente es una receta de galletas. Sabéis que nos vuelven locas y aprovechamos cualquier momento y circunstancia para prepararlas.

En esta ocasión hemos querido experimentar y añadir fruta a la ecuación. El resultado han sido unas cookies especiadas de plátano que nos han sorprendido por su sabor y textura. Su elaboración es realmente sencilla y no utiliza ingredientes difíciles de encontrar, por lo que os las recomendamos al cien por cien.

Ingredientes:

  • 115 gr de mantequilla
  • 200 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 3 plátanos medianos
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • 1/4 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/8 cucharadita de clavo en polvo
  • 230 gr de harina integral
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de sal

Paso a paso:

1. En primer lugar, pelamos y machacamos los plátanos. No es necesario que queden con textura de puré fino, por lo que utilizando un tenedor obtendremos el resultado deseado (no os preocupéis si os quedan grumitos).

2. En un bol, batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una pasta integrada.

3. Añadimos los huevos, uno a uno, y seguimos batiendo. Incorporamos la vainilla y volvemos a batir.

4. Agregamos los plátanos machacados y las especias (canela, jengibre y clavo) y batimos hasta que estén integrados.

5. En un cuenco, mezclamos la harina junto con el bicarbonato y la sal. Añadimos la mezcla a la masa en tres tandas y batimos lo justo para que la harina se integre.

6. Colocamos papel vegetal sobre una bandeja de horno y, con ayuda de una cuchara de helado, distribuimos bolas de masa en la bandeja. Procuramos dejar suficiente espacio entre las bolas de masa (unos 5 cm).

7. Horneamos las bolitas a 190ºC durante 12 minutos.

8. Sacamos las galletas del horno y las dejamos un par de minutos sobre la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.

Para ser sinceras, no esperábamos mucho de esta receta de galletas, sin embargo, en cuando se han enfriado y las hemos probado nos hemos quedado mudas. Ojalá pudiéramos daros a probar tan sólo un bocado para que pudieseis sentir la misma sensación que nosotras experimentamos. El toque especiado, el dulce sabor del plátano y esa textura esponjosa nos han dejado realmente hechizadas.

Consejos:

· El tiempo de horneado dependerá del tamaño de vuestras galletas. Nosotras hemos utilizado bolitas de masa del tamaño de una nuez grande.

· Recordad precalentar el horno a la temperatura indicada antes de introducir la primera bandeja de galletas.

· En nuestra bandeja de horno sólo podemos hornear 12 de estas galletas a la vez, por lo que, entre hornada y hornada, la masa de las galletas la conservamos en la nevera (sobre todo los días de calor).

· Al sacar las galletas del horno, éstas tienen que estar doradas pero blanditas. En textura se parecen más a los whoopies que a las cookies propiamente dichas.

· Para conservar estas galletas, basta con meterlas en una caja o envase que podáis cerrar para aislarlas del aire y que no endurezcan.

Recetas

Natillas caseras

Esta receta que compartimos con vosotr@s hoy, tenía que dar la bienvenida al otoño recién llegado. Sin embargo, con Octubre a la vuelta de la esquina, estamos sufriendo una ola de calor que recuerda más al verano que a la estación de los colores ocres. Por suerte, se trata de un postre que necesita un poco de calor pero no precisa de horno. Además, se consume fresquito, por lo que ayuda a mitigar estas calurosas tardes.

Las natillas han estado presentes en nuestras vidas desde que tenemos uso de razón. Por eso, no podían faltar en nuestro blog. Con apenas cuatro ingredientes y quince minutos de preparación, podéis deleitar a familiares y amig@s con este casero y tradicional postre.

Ingredientes (6 raciones aprox.):

  • 500 ml de leche
  • 150 gr de azúcar
  • 1/2 cucharadita de vainilla en pasta
  • 6 yemas de huevo
  • 6 galletas María
  • canela en polvo (opcional)

Paso a paso:

1. En un cazo calentamos 3/4 partes de la leche junto con el azúcar y la vainilla. Removemos suavemente y dejamos que llegue a ebullición.

2. Retiramos el cazo del fuego y reservamos.

3. En un bol, mezclamos las yemas junto con el 1/4 de leche que nos quedaba por usar.

4. Volvemos a colocar el cazo a fuego suave y añadimos las yemas.

5. Sin dejar de remover y sin que llegue a hervir, calentamos las natillas hasta que espesen (aproximadamente 10 minutos).

6. Vertemos las natillas en cuencos individuales y colocamos con cuidado una galleta en el centro.

7. Introducimos las natillas en la nevera y dejamos enfriar al menos 4 horas antes de consumirlas.

8. Una vez frías, podéis espolvorear un poco de canela sobre las natillas.

No existe nada más placentero que sentir la suave textura de estas natillas en la boca. A nosotras nos gusta migarles galletas cuando las comemos para sentir el contraste crujiente. Y, por supuesto, el toque final de la canela es el toque perfecto para este postre de antaño y aún tan de moda.

Consejos:

· Si durante el proceso, nos hemos pasado calentando las natillas, corremos el riesgo de que se corten (es decir, que aparezcan grumos). Para solucionarlo, tan sólo añadiremos un chorreón de leche fría a las natillas cortadas y batiremos con fuerza hasta que adquieran de nuevo una consistencia adecuada.

· La galleta podéis colocarla antes de introducir las natillas en la nevera o esperar una media hora. En el primer caso, la galleta se quedará blandita y en el segundo estará más crujiente.

De utilidad

Tipos de cápsulas para hornear

La llegada del otoño suele venir acompañada de una agradable sensación que nos recorre cada célula de nuestro cuerpo y nos invita a encender el horno y comenzar a preparar dulces recetas para acompañar nuestras meriendas. Es cierto que este año el otoño ha comenzado con un calor bastante atípico para estas fechas, pero eso no nos quita las ganas de hornear.

Pero antes de encender el horno para volver a elaborar deliciosos postres es recomendable ponernos un poco al día y desempolvar nuestros libros de recetas y nuestras herramientas reposteras que han estado todo el verano un poco olvidados. Por eso hemos pensando que es un buen momento para retomar en el blog las publicaciones sobre nuestras experiencias en la repostería creativa. Conocimientos, datos y explicaciones siempre son bienvenidas, sobre todo si nos van a ayudar a conseguir el dulce perfecto.

Anteriormente hemos compartido con vosotr@s nuestra humilde sabiduría sobre papel comestible, estabilizantes, recetas de glasa,… Sin embargo, hoy queremos alejarnos un poco de los ingredientes y centrarnos en los utensilios. Concretamente en los moldes utilizados para hornear cupcakes o muffins.

Nosotras hemos crecido entre cápsulas de papel blanco que nuestra madre utilizaba para prepararnos magdalenas. Hoy en día, tenemos a nuestra disposición un sinfín de moldes para preparar estos pequeños bizcochitos que no sólo nos garantizan un resultado insuperable en sabor sino también en apariencia.

Cápsulas de papel.

Los moldes más utilizados y conocidos para hornear cupcakes son los de papel. Hoy en día se pueden encontrar en multitud de colores, estampados e incluso temáticos (Spiderman, Frozen, Minions,…). Aunque, da igual el diseño que escojamos para nuestras cápsulas, lo importante es que estén fabricadas con papel de calidad. Durante el horneado, la grasa de la masa entra en contacto con el papel de los moldes y tiende a oscurecerlo. De ahí la importancia de utilizar cápsulas de calidad capaces de mantener los colores tras sacar los cupcakes del horno. No tiene sentido utilizar papeles de colores o estampados para preparar nuestros cupcakes y que después no luzcan al presentarlos. Siempre llamarán más la atención si el dibujo del papel se puede apreciar a simple vista.

Pero no sólo podemos utilizar cápsulas de diseños variados para elaborar cupcakes, sino también de diferentes tamaños. El más común es el de los moldes de 5 cm de diámetro de base, aunque los de tamaño mini (3 cm aproximadamente) también son muy usados sobre todo cuando estamos preparando mesas dulces.

Si lo que queréis es terminar los cupcakes con una elaborada decoración de crema o con un acabado de fondant, siempre os recomendamos los de tamaño estándar, ya que la decoración será más fácil de elaborar y el resultado será más vistoso.

Existe un tercer tamaño pensado para muffins o cupcakes gigantes que también podéis utilizar, no sólo para recetas dulces, sino también saladas. Son conocidos como cápsulas jumbo y son la elección perfecta si lo que queréis es disfrutar del tamaño XL.

Dentro de las cápsulas de papel, también podemos encontrar las no tan conocidas tulipas. Se trata de moldes de tamaño estándar pero más altos de lo normal y con un acabado muy original.

Están pensadas sobre todo para muffins e incluso para recetas saladas, ya que tienen más capacidad que las cápsulas tradicionales y porque no necesitan decoración superior, ya que el propio papel es soporte y decoración al mismo tiempo.

Nuestra recomendación cuando utilicéis cápsulas de papel es que uséis un molde para hornear de metal. Los podéis encontrar para los diferentes tamaños de cápsulas existentes e incluso para hornear varias cantidades de cupcakes.

De esta manera vuestras cápsulas no se deformarán al hornearlas. Tened en cuenta que el peor enemigo de los moldes de papel es la humedad, por lo que al verter la masa en los mismos, éstos tienen al reblandecerse y expandirse, por eso garantizamos su integridad al colocarlos en los huecos de las bandejas para hornear cupcakes.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que nuestras cápsulas de papel se deformen incluso mientras las tenemos guardadas. Ésto se debe a una incorrecta conservación de las mismas. Nuestra recomendación es que las guardéis en algún tubo que impida que pierdan su característica forma de acordeón. Nosotras reutilizamos los mismos envases de plástico en los que vienen algunas cápsulas.

De esta forma, os garantizamos que vuestros moldes estarán perfectos cuando vayáis a utilizarlos. Pero si el daño ya está hecho, no os preocupéis porque hay salvación para esas cápsulas deformadas. Tan sólo tenéis que forzar la forma de acordeón con los dedos, poco a poco, alrededor del borde del molde.

Al principio, puede parecer un poco tedioso, pero cuando habéis reparados tres, la cuarta y sucesivas se arreglan sin daros cuenta. Os aseguramos que merece la pena (os ahorraréis dinero y disgustos).

Cápsulas rígidas.

Estos tipos de cápsulas suele estar elaborados en cartón o en papel de un grosor mayor al utilizado en los moldes tradicionales. Tienen la ventaja de que son más resistentes a la grasa y no se deforman. Además, también las podemos encontrar de diseños variados y coloridos.

Algunas de estas cápsulas tienen una lámina de papel encerado en la parte interior, por lo que nos permite utilizarlas incluso para servir helado, frutos secos o gominolas, sin que se ensucie o deshaga el molde.

Son fáciles de identificar ya que comprobaréis que el interior de estas cápsulas con recubrimiento brilla ligeramente.

Pero la mayor ventaja de este tipo de cápsulas es que no necesitan ningún tipo de molde especial para hornearlos. Basta con colocarlos sobre nuestra bandeja de horno y listo.

Su forma alargada y recta convierte a estos moldes en la mejor opción para conseguir cupcakes elegantes que no necesitan de mucha decoración para resaltar en nuestra mesa.

Cápsulas de silicona.

Los moldes de silicona son otra opción para hornear nuestros cupcakes y muffins. Al igual que con las cápsulas de papel, la calidad de la silicona es muy importante para conseguir un resultado perfecto. Sería un desastre ir a separar el bizcocho del molde y descubrir que se ha quedado pegado. Por eso os recomendamos adquirir marcas de confianza que nos garanticen un acabado sin sustos.

Lo mejor de estas cápsulas es que son completamente reutilizables. Tan sólo tenéis que lavarlas después de cada uso y guardarlas para que no cojan polvo. Además, tampoco necesitan bandejas especiales para hornear.

Nosotras solemos utilizar estos moldes para hornear muffins salados para cenas especiales. Tened en cuenta que preparar cupcakes con cápsulas de papel garantiza que el bizcocho está aislado del aire hasta que vayamos a consumirlo, por lo que se endurece más tarde. Cuando utilizamos moldes de silicona, éstos se retiran cuando el bizcocho aún está templado por lo que se endurecen antes al estar en contacto directo con el aire. Pero si vais a consumir lo que hayáis elaborado pronto, el resultado puede ser muy satisfactorio.

Tan sólo queremos añadir un comentario más con respecto a estas cápsulas de silicona. Nosotras nunca las recomendamos como molde para evitar que las cápsulas de papel se abran al hornear. Si metéis los moldes de papel en otros de silicona, lo único que conseguiréis será que el papel se engrase y manche aunque sea de una calidad excepcional. La silicona no deja de ser plástico que se convierte en una presa para la grasa.

Wrappers.

Y para terminar queremos hablaros de los wrappers o envolturas para cupcakes. No se consideran moldes para hornear pero sí que están estrechamente relacionado con las cápsulas. Concretamente nos sirven para decorar nuestros cupcakes una vez están preparados.

Podéis encontrar diferentes diseños y colores con los que dar un aspecto diferente a vuestros cupcakes. No se recomienda su reutilización, ya que están elaborados de cartón, pero si se usan con cuidado podéis utilizarlos más de una vez. Además, montarlos es realmente fácil. Basta con envolver el cupcake con el envoltorio y cerrar la pestaña. También podéis cerrar el envoltorio solo y dejar caer dentro suavemente el cupcake.

Como veis, algo tan sencillo como las cápsulas de cupcakes es todo un tema del que podemos aprender mucho. Por nuestra parte, esperamos haberos sido de ayuda o por lo menos haberos despertado la curiosidad en los moldes para hornear. Sabéis que vuestros comentarios son siempre bienvenidos.