De utilidad

Colorantes comestibles: características

Uno de los detalles que más caracteriza a la repostería creativa es el uso del color en todas y cada una de sus creaciones. La utilización de colorantes alimentarios en glaseados, masas, chocolate,… es algo tan habitual que ya casi lo hacemos por inercia.

Sin embargo, también es verdad que este tema es uno de los que más dudas genera. ¿Qué colorante es mejor para una cosa o para otra? ¿Todos los colorantes utilizados en repostería son comestibles? ¿Cómo aplico el colorante a mis creaciones?

Sabemos que existen muchas preguntas sobre los colorantes comestibles, para las que buscáis una respuesta clara. Por eso, y desde nuestra humilde experiencia, vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre este tema tan importante en el mundo de la repostería creativa.

Lo primero que queremos aclarar (aunque pueda parecer un poco obvio) es que no sirve cualquier colorante para dar color a nuestras tartas, galletas, cake pops y demás. Los colorantes que usemos deben ser aptos para la alimentación; es decir, en el envase del colorante en cuestión, deben aparecer claramente los ingredientes y una fecha de caducidad (cierto es que, algunos productos procedentes de EE.UU., no tienen impresa la fecha de caducidad en el envase).

Una vez que tenemos claro que los colorantes son aptos para su consumo, tenemos que escoger el que mejor nos convenga para nuestra receta o decoración. Nosotras, para hacerlo más fácil, vamos a dividir los colorantes más utilizados en repostería creativa en 4 grupos: en gel, en polvo, para chocolate y líquidos.

Colorantes en gel.

Los colorante denominados en gel o pasta son los más utilizados en repostería. Suelen ser colorantes concentrados (lo que quiere decir que, con muy poca cantidad de colorante, podemos conseguir colores intensos) y la consistencia de los mismos suele variar según el fabricante.

Los colorantes de la marca AmeriColor son de los colorantes concentrados en gel con una consistencia más líquida que nosotras hemos probado. Se aplican gota a gota, gracias a su tapón dosificador y consiguen unos colores muy intensos (incluso cuando queremos conseguir rojo o negro).

Sin embargo, estos colorantes tienen un grave problema, y es que desde 2011, uno de sus ingredientes (E127) no está permitido en España para el consumo (excepto para cerezas de cóctel o confitadas). Por lo tanto, no es posible su uso en repostería. Y es una pena, porque nosotras eran los colorantes que usábamos habitualmente y son de una calidad excepcional, por eso hemos querido nombrarlos en esta guía. Además, a pesar de que su uso no está permitido en nuestro país, much@s de nuestr@s clientes no son españoles por lo que siguen usando esta marca en sus elaboraciones, ya que en sus países de origen sí que están permitidos.

Los colorantes en gel de la marca Rainbow Dust son los que estamos utilizando en sustitución de los anteriores. Tienen una consistencia muy parecida a los colorantes de AmeriColor y también consiguen colores muy vivos con unas pocas gotas. Tened en cuenta que, no por utilizar más cantidad de colorante, se consigue un color más intenso. En el caso de los colorantes Ranbow Dust, el fabricante no recomienda usar más de 3 gr por kilo de masa o crema.

Tienen una amplia gama de colores y se disuelven muy bien ya sea en masa de bizcocho, en cremas y natas, en glasa real o fondant. Además, tienen la ventaja de que poseen una fecha de caducidad bastante larga y no contienen ningún tipo de alérgeno entre sus ingredientes (ni siquiera trazas). Por ahora, a nosotras nos funcionan muy bien, por lo que os los recomendamos si queréis tonos intensos sin necesidad de utilizar mucho colorante.

Los colorantes para glaseado de la marca Wilton están considerados un término medio entre los colorantes en gel más líquidos y los colorantes en pasta más espesos. Son los más utilizados por todas aquellas personas que se inician en la repostería creativa, porque tienen una relación calidad-precio muy buena.

Nosotras los utilizamos mucho para elaborar pintura casera, ya que se disuelven muy bien en alcohol (tipo vodka) y se obtienen unos colores muy bonitos. Para teñir fondant también los utilizamos mucho. Sin embargo, tienen dos inconvenientes. El primer problema que presentan es que, cuando buscas un rojo o un negro intenso, es difícil de conseguir con estos colorantes (tanto para colorear cremas, fondant o masas). El segundo problema es que tienen trazas de frutos secos, trigo, leche,… por lo que no son aptos para ciertas dietas especiales.

Debido a su consistencia, este colorante no se puede emplear por gotas, sino que es necesario utilizar un palillo o la punta de una espátula para aplicarlo. Un consejo que os damos, para alargar la vida de vuestros colorantes, es que no utilicéis nunca un mismo palillo para más de una aplicación o, en caso de utilizar una espátula, que la limpiéis bien antes de volver a utilizarla. De esta manera, evitáis introducir en el colorante restos indeseados que podrían estropear el colorante recién estrenado.

El último de los colorantes de este grupo al que nos vamos a referir son los colorantes en pasta de la marca Sugarflair. Son unos colorantes con muy buenos resultados, pero que, desde nuestra experiencia, sólo son aplicables a la pasta de azúcar. Y es que, debido a su consistencia densa, no se disuelven bien en cremas, masas, o glasa, lo que provoca que podamos encontrarnos trozos de colorantes cuando estamos aplicando, por ejemplo, glasa sobre nuestras galletas (una desagradable sorpresa que puede echar a perder todo el trabajo). Sin embargo, podemos obtener colores muy intensos en fondant o en pasta de goma.

Colorantes en polvo.

En este caso, nos vamos a centrar en una sola marca, Rainbow Dust, pero vamos a diferenciar entre la amplia gama que nos ofrecen estos colorantes en polvo. Y es que podemos encontrar colorantes con un acabado mate, con un acabado brillante e incluso purpurinas.

Los colorantes en polvo no son otra cosa que pigmentos sólidos que nos permiten su aplicación, sobre fondant, glasa e incluso chocolate, mediante un pincel seco para conseguir espectaculares matices en nuestras creaciones. Por ejemplo, flores de pasta de goma más realistas o glaseados más brillantes. Además, también se pueden disolver en alcohol (tipo vodka) para aplicarlo como pintura. Sin embargo, en ambos casos, tenemos que asegurarnos de que la superficie sobre la que vamos a aplicar en colorante está seca y lo más dura posible.

Como os comentábamos, dentro de los colorantes en polvo podemos encontrar aquellos que no aportan brillo, denominados «mate» y los que sí aportan brillo, denominados «seda o metálicos». Además, también existen las purpurinas comestibles, que se diferencian de los colorantes en polvo seda en que su grano es más gordo (por eso, no se recomiendan para su disolución en alcohol, sino más bien para espolvorear) y que aportan un brillo extra muy bonito.

Y llegados a este punto queremos hacer una aclaración muy importante. Y es que, dentro de la marca Rainbow Dust podemos encontrar purpurina comestible (edible) y purpurina no tóxica (non-toxic). Y, qué las hace diferentes, os preguntaréis. Pues bien, la diferencia más evidente es que la purpurina no tóxica es mucho más brillante que la purpurina comestible. Sin embargo, una puede ingerirse y la otra no. Concretamente, la purpurina comestible se puede aplicar sobre cualquier superficie (fondant, glasa, chocolate,…) e ingerirse sin problemas. Pero, si hemos utilizado purpurina no tóxica para decorar, por ejemplo, el zapato de pasta de goma que corona nuestra tarta, no podremos comernos el zapato (ni ninguna zona sobre la que haya caído la purpurina no tóxica). Como su nombre indica, esta purpurina no es nociva para la salud, pero tampoco está pensada para su consumo (es como si chupásemos la punta de un lápiz de carboncillo).

Colorantes para chocolate.

Los colorantes para chocolate se diferencian de los colorantes en gel en que están elaborados a base de aceite, en lugar de agua. Añadir agua al chocolate es sinónimo de desastre asegurado, por lo que si intentamos teñir chocolate con un colorante en gel (a base de agua) el chocolate se estropeará, perdiendo fluidez y quedando inservible.

La marca Wilton ofrece unos colorantes que funcionan bien si queremos conseguir tonos claros. A día de hoy, no conocemos ninguna marca de colorantes para chocolate que consiga colores intensos. Nuestra recomendación es que si necesitáis, por ejemplo, rojo intenso, mejor utilicéis Candy Melts. Es cierto que los Candy Melts no tienen entre sus ingredientes cacao, por lo que no se pueden considerar chocolate, pero tienen un sabor a vainilla muy bueno y su textura y forma de trabajar es muy similar a la del chocolate.

Colorantes líquidos.

Los colorantes líquidos están totalmente desaconsejados en repostería creativa. Sin embargo, existen ciertos colorantes acuosos que sí se utilizan en este arte debido a su forma de aplicarse sobre nuestras creaciones. Unos de esos colorantes, que tienen una consistencia totalmente líquida, son los utilizados por el aerógrafo de repostería. Para utilizarlos, basta con llenar el depósito del aerógrafo y rociar la zona que queremos pintar. Nosotras, cuando nos ha faltado algún color en particular para nuestro aerógrafo, hemos diluido colorante en gel con alcohol y listo (por supuesto, tiene que estar bastante líquido).

La pintura comestible es un tipo de colorante que se aplica con pincel (o con un aerógrafo) y aporta un brillo y un color muy llamativo a nuestras creaciones. Hay veces que es necesario dar dos manos de pintura comestible, como cuando pintamos una pared con Titanlux. Existe una amplia gama de colores de este tipo de colorantes, aunque también podéis elaborar vuestra propia pintura comestible siguiendo este tutorial.

También podemos encontrar colorantes en spray para dar color a la superficie de las tartas, a los glaseados de chocolate y crema o cualquier cosa que se nos ocurra. Es como aplicar pintura comestible con un aerógrafo pero de forma más limpia y sin tener que tener ningún tipo de aparato especial en casa. Lo que sí os recomendamos es que, si no queréis mancharlo todo con el spray, toméis precauciones y forréis la superficie de trabajo con papel de periódico o papel transparente.

Y para terminar, queremos hablaros de una forma de aplicar el colorante limpia y precisa. Hablamos de los rotuladores de tinta comestible. Para nosotras, no hay una marca de rotuladores comestibles mejor que la americana Foodoodler. Desde que los probamos hace ya bastantes años, no utilizamos ninguna otra marca. Da igual que los apliques sobre fondant húmedo (cuando das cursos con niñ@s no suelen tener la paciencia suficiente para dejar que el fondant se seque antes de pintar), que los utilices una y otra vez o que lleves sin usarlos meses. Siempre responden como es debido.

Si queréis mantener a l@s peques entretenidos durante un rato, darles unas galletas cubiertas con glasa de color blanco (que se haya secado y endurecido) y rotuladores de tinta comestible. Se divertirán, desarrollarán su lado más artístico y después saciarán su apetito goloso.

Pero, si lo que necesitáis es dibujar detalles bastante finos (como pestañas) los rotuladores que tenéis que utilizar son los de la marca Rainbow Dust. Estos rotuladores tienen doble punta, una de las cuales es bastante fina, perfecta para detalles pequeños. Es cierto que, este tipo de rotuladores suelen secarse antes que los que sólo tienen una punta. Sin embargo, si eso os pasa a vosotr@s, tan sólo tenéis que humedecer la punta con un poco de alcohol (tipo vodka) y la tinta volverá a fluir (a no ser que se hayan quedado destapados, al aire, durante mucho tiempo o si no los usáis a menudo).

A groso modo, hemos intentado esclarecer todas las posibles dudas que os puedan llegar a surgir del uso de los colorantes alimentarios. Por supuesto, si tras la lectura de esta entrada os siguen asaltando preguntas, aquí estamos para intentar solventarlas.

Ahora os toca a vosotr@s experimentar en casa con los colores y sus diferentes formas de aplicación. A divertirse se ha dicho.

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