Recetas

Madeleines tradicionales

¡Pero qué buenas estaban! Ahora que escribo este post, y veo de nuevo las fotos de estas madeleines, me apetecería comerme una. Además de su bonita forma de concha, lo que más me gusta de estas magdalenas francesas es su delicado sabor a vainilla, limón y mantequilla. Pero sobre todo, lo esponjosas y ligeras que son. Es imposible comerse solo una.

El molde para madeleines fue uno de los primeros productos que incluimos en el catálogo de La guinda Florinda, y ya se ha convertido en todo un clásico que solemos reponer continuamente.

La última vez que preparé madeleines fue hace solo unos días y gustaron tanto en casa, que decidí rescatar unas cuantas para hacer unas fotos y compartir aquí la receta, la cual encontré en uno de los libros de repostería que más me gustan: Baking de Dorie Greenspan. Según comenta la autora, se trata de una receta francesa original que consiguió durante una de sus estancias en Francia. La verdad es que quedaron genial, por eso os animo probarlas.¡Espero que os gusten tanto como a mi!

Ingredientes:

  • 75 gr de harina
  • ¾ de cucharadita de levadura
  • una pizca de sal
  • 120 gr de azúcar
  • 1 limón (la ralladura)
  • 2 huevos
  • 2 cucharaditas de extracto puro de vainilla
  • 95 gr de matequilla
  • Icing sugar (para decorar)

Preparación:

En primer lugar, mezcla la harina, la levadura en polvo y la sal y tamiza.

En un bol aparte, mezcla el azúcar y la ralladura de limón con ayuda de los dedos para conseguir un azúcar aromatizado. A continuación, añade los huevos y bate la mezcla con la batidora de varillas a velocidad media durante 2 ó 3 minutos. Conseguirás una masa pálida. Añade, por último, la vainilla y vuelve a batir.

Ahora, con ayuda de una espátula ve incorporando los ingredientes secos (la harina, levadura y sal que hemos tamizado previamente) a la mezcla anterior hasta integrarlos completamente.

Finalmente, derrite la mantequilla y añádela a la masa. Remueve hasta incorporarla totalmente.

Refrigera la mezcla. Para ello, coloca una lámina de film de plástico sobre el bol, presionando el film sobre la superficie de la masa para evitar que se forme una capa dura. Mete el bol en el frigorífico durante 2 ó 3 horas (aguanta hasta 2 días). Este largo periodo de reposo ayudará a la masa a hacer más esponjosas las madeleines.

Por último, hornea. Para ello, centra una rejilla en el horno y precaliéntalo a 190ºC. Unta el molde con spray desmoldante y vierte la masa en los moldes con ayuda de una cuchara. Rellena cada cavidad hasta la mitad y un poquito más (si las llenamos totalmente, la masa terminará rebosando en el horno, ya que duplica su volumen). Hornea las madeleines durante 10-12 minutos o hasta que los bordes comiencen a estar dorados. Finalmente, saca las madeleines del horno y déjalas reposar unos minutos dentro del molde. Después, desmóldalas y colócalas sobre una rejilla para que se enfríen completamente.

Cuando alcancen temperatura ambiente, puedes esparcir un poco de icing sugar por encima.

 Y, ¡voilà! 12 madeleines suaves y ligeras, mmmmmm…

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