Recetas

Tarta de nata sin lactosa

La semana pasada os mostrábamos una receta para preparar cupcakes de chocolate sin gluten. Pues bien, hoy queremos enseñaros la receta para elaborar un bizcocho de nata sin lactosa que está para comérselo entero de un sólo bocado.

Nos gustó tanto cuando lo probamos por primera vez que decidimos utilizarlo para preparar la tarta de cumpleaños de uno de nuestro hermanos, que celebramos el pasado domingo. Su esponjosidad y su sabor cítrico vuelven irresistible este bizcocho y, además, es apto hasta para el estómago más delicado.

Ingredientes:

  • 190 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 naranja grande
  • 190 ml de aceite
  • 75 gr de nata sin lactosa
  • 265 gr de harina
  • 2 1/4 cucharaditas de levadura en polvo

Paso a paso:

1. Rallamos la piel de la naranja y reservamos.

2. En un bol, batimos el azúcar con los huevos hasta que la mezcla blanquee y doble su volumen (aproximadamente 2-3 minutos).

3. Añadimos la ralladura de naranja y volvemos a batir.

4. Agregamos la nata y el aceite y batimos hasta que estén bien integrados.

5. Incorporamos la harina y la levadura tamizadas y mezclamos para obtener una masa homogénea y densa.

6. Engrasamos un molde de 20 cm de diámetro con spray antiadherente y vertemos la masa en él.

7. Horneamos a 180ºC durante 40-45 minutos.

8. Cuando el bizcocho esté listo (podemos comprobarlo con un palillo) lo sacamos del horno y dejamos que se enfríe el molde.

9. Cuando el molde esté templado al tacto (es decir, que no nos quememos las manos al tocarlo), sacamos el bizcocho con cuidado y dejamos que se enfríe por completo sobre una rejilla.

Decoración:

1. Antes de comenzar a decorar, cortamos el bizcocho en dos o tres capas (dependiendo de lo alto que nos haya salido y del tamaño que queramos para cada una de las capas). Si utilizáis una lira conseguiréis unas capas uniformes sin esfuerzo.

2. Preparamos un almíbar y pintamos con él la superficie de las capas. Un pincel de silicona os será muy útil. No os cortéis y sed generos@s con el almíbar.

3. Para rellenar y cubrir nuestra tarta hemos utilizado 300 gr de nata vegetal a la que hemos añadido 2 1/4 cucharaditas de cacao en polvo tamizado (a los pocos segundos de comenzar a montar la nata).

4. Una vez la nata está bien montada la introducimos en una manga pastelera en la que hemos colocado una boquilla redonda (hemos utilizado un adaptador grande porque después cambiaremos la boquilla).

5. Ponemos un poco de nata sobre una base redonda en la que colocaremos, centrada, la primera capa de bizcocho.

6. Distribuimos la nata por toda la superficie y la cubrimos con la siguiente capa de bizcocho. Si tenemos más capas, continuaremos de la misma manera hasta terminar con una capa de bizcocho.

7. Esparcimos con una espátula una fina capa de nata por toda la tarta, cubriendo los laterales y la parte superior. Para que nos quede lisa podemos utilizar una rasqueta. Cuando tengamos lista la capa «sujetamigas» introducimos la tarta en la nevera para que la nata se endurezca (una media hora más o menos).

8. Para terminar de decorar nuestra tarta, extendemos una generosa capa de nata por los laterales y la alisamos, procurando que quede uniforme. Si os ayudáis de un plato giratorio os resultará mucho más fácil.

9. Cambiamos la boquilla redonda que estábamos utilizando en la manga por una boquilla de estrella cerrada (al estar utilizando el adaptador es mucho más limpio y rápido, ya que no necesitamos estar cambiando de manga).

10. Vamos dibujando conchas, con la boquilla, alrededor del borde inferior y superior de la tarta.

11. Espolvoreamos un poco de cacao en polvo tamizado sobre la nata.

12. En nuestro caso, ya que la tarta iba a ser utilizada para el cumpleaños de nuestro hermano Alejandro, decidimos darle el toque final con un topper brillante con su nombre.

El bizcocho de nata recuerda a los bizcochos de antaño. Su textura, su sabor cítrico e incluso su olor evocan aquellos tiempos en los que esperábamos ansios@s que nuestra madre (al menos en nuestro caso) sacase el bizcocho del horno para hincarle el diente aún estando caliente. Y si le añadimos el relleno y la cobertura de nata y cacao, conseguimos una tarta perfecta, a la altura de cualquier ocasión y paladar.

Consejos:

· Nosotras hemos utilizado nata sin lactosa Covap porque es una marca de la que nos fiamos y por su alto contenido de materia grasa (35%). Si en casa no hay ningún intolerante a la lactosa, podéis sustituir sin problema la nata sin lactosa por nata normal.

· Este bizcocho está delicioso sin necesidad de relleno o acompañamiento, por lo que podéis servirlo tal cual una vez se haya enfriado.

· El almíbar lo hemos preparado calentando en un cazo 100 ml de agua junto con 100 gr de azúcar. Cuando el azúcar está disuelto, retiramos el cazo del fuego y añadimos, si lo deseamos, una cucharadita de extracto (de vainilla en nuestro caso).

· Si habéis utilizado nata para rellenar y/o cubrir la tarta, tened en cuenta que debéis conservar la tarta en la nevera.

· Recordad que la nata vegetal Ambiante (la que nosotras hemos utilizado en esta tarta) se puede congelar sin montar o ya montada sin problema.

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