Recetas

Pastel Boterkoek

Tenemos una prima que vive en Holanda y, cada vez que nos visita, nos trae algún presente típico de su país de residencia. Pues bien, buscando inspiración, pensamos que sería una buena idea que Aurora (nuestra prima) nos enseñase alguna receta de repostería clásica holadensa que poder compartir con vosotr@s. Confiamos en su criterio porque, precisamente su madre, fue quien nos enseñó a elaborar las famosas Moscovitas® ovetenses que tan deliciosas quedaron.

La receta de este pastel boterkoek, como podréis comprobar, es realmente sencilla. Lo único en lo que nuestra prima nos ha insistido es que utilicemos mantequilla para ser lo más fieles a la receta típica. Nada de margarina. Además, también es tradicional elaborarlo en un molde redondo de unos 25 centímetros de diámetro. Nosotras, que hemos intentado ser lo más fieles a la receta original, hemos seguido sus indicaciones.

Ingredientes:

  • 200 gr de mantequilla
  • 200 gr de azúcar
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 huevo
  • 250 gr de harina
  • una pizca de sal
  • huevo batido (para decorar)

Paso a paso:

1. Cortamos la mantequilla en cubitos y la batimos un par de minutos en un bol.

2. Agregamos el azúcar y el extracto y continuamos batiendo.

3. Incorporamos el huevo y volvemos a batir hasta que esté bien integrado.

4. Tamizamos la harina junto con la sal y la añadimos a la mezcla en dos veces. Nos quedará una masa densa, parecida a la masa de galletas.

5. Engrasamos un molde redondo y distribuimos la masa por el mismo.

6. Con ayuda de una espátula, alisamos la superficie lo máximo posible.

7. Utilizando un pincel, pintamos generosamente con el huevo batido la parte superior de la masa.

8. Dibujamos unas líneas, con ayuda de un tenedor, hasta obtener el dibujo deseado.

9. Horneamos el pastel a 180ºC durante 30 minutos. La superficie debe quedarnos tostada.

10. Dejamos enfriar por completo antes de servir.

Por su aspecto exterior y ese característico sabor a mantequilla, recuerda a una galleta gigante. Sin embargo, al cortar un trozo de este pastel, descubrimos que, tras la cobertura crujiente, su textura interior es suave y compacta. La verdad es que agradecemos que nuestra prima Aurora nos haya facilitado esta receta porque ha sido todo un acierto. Os animamos a probarla en casa.

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